jueves, 13 de enero de 2011

ACONTRACORRIENTE

CANASTA BÁSICA POR LAS NUBES

Manuel del Ángel Rocha

Sumado a la crítica situación por la inseguridad y violencia que se vive en el país y el estado, el alza generalizada de precios a la canasta básica es otro crimen en contra de los que menos tienen.
Basta con que se autorice un incremento al precio de los combustibles para que en cascada los comerciantes voraces aumenten los precios de artículos de primera necesidad, sin que el salario mínimo autorizado a finales de diciembre tenga poder de recuperación e iguale el costo de los productos.
En una economía liberalizada que es regida por el mercado, depende de la producción y circulación de las mercancías que es determinada por los combustibles fósiles, esto es, las gasolinas, el diesel y el gas, donde ni la siembra y cosecha de frutas, legumbres y hortalizas escapan al impacto inflacionario, pero lo peor del caso es que el árbitro en este juego, también es jugador, donde el consumidor, el que paga todo el incremento solo es un espectador-victima.
Porque mientras las dirigencias del PRI y del PAN-gobierno se rasgan las vestiduras para justificar su desapego por la pobreza que viven millones de nacionales, que a la vez representan los votos cautivos que necesitan para hacer ganar a sus candidatos, los ricos, los dueños del país, los millonarios siguen apostando a ser pocos ricos, con mas millones de dólares.
Todo ello con la colusión del gobierno panista y los gobiernos post-revolucionarios. Mucha riqueza para pocos y nada para millones de miserables mexicanos, que miles tienen que emigrar para mantener a sus familias, porque aquí, en su país, la distribución de la riqueza sigue siendo desigual, desesperanzadoramente inequitativa y radicalmente indigente.
La mezquindad con la que hemos sido gobernados es infinita. Gobiernos de una sola cara, con una voracidad para acumular poder y dinero que les ha hecho olvidar que llegaron a ese lugar por el voto del pueblo.
Pero el voto se les ha otorgado no por ser los mejores, sino porque los otros han sido peores y ese es, y será el circulo vicioso de este sistema de partidos. Porque el ciudadano si mira a uno u otro lado, solo ve más de lo mismo: Partidos y políticos que solo les interesa mantener sus cotos de poder antes que comprometerse con sus votantes, y llegado el momento ordenar a sus diputados votar por tal o cual incremento a las tarifas, cuyo último beneficiado es el pueblo.
El pueblo empobrecido que vota por inercia en las elecciones para ver que obtiene como limosna, porque son esos tiempos en los que miles de ciudadanos pueden mitigar con sobrantes de la mesa grande, las ausencias prolongadas de dinero y de comida en su mesa para él y sus familiares.
Y pecaría de iluso si afirmo que el gobierno no sabe lo que hace. Todo lo contrario, se encarga de hacer más pobres a los pobres, porque así tendrá urnas llenas y gobiernos “legítimos”, aunque por la calidad del voto obtenido, no soportaría el análisis cualitativo de sectores pensantes de la sociedad.
Aun así, el camaleonísmo execrable y vulgar de gobiernos en turno no conformes con la propaganda y manipulación, le sigue aplicando mas de lo mismo al pueblo, porque la miopía no es tal, ni tampoco la ineficiencia o incapacidad, sino todo lo contrario: casi todo esta planeado por los “cerebros” del sistema, y la miseria es parte de la estrategia para seguir gobernando igual, porque en México a pesar de la alternancia, la marginación ha crecido exponencialmente. ¿Entonces cual cambio?.
Y la explicación es sencilla a este crimen sistematizado: Es el modelo de desarrollo impuesto por los vampiros del sector financiero y económico mundial y nacional, en colusión con quienes nos gobiernan, porque las estadísticas y los resultados nos muestran que no existe diferencia alguna entre partidos, así se desgreñen y evidencien su pobreza moral y ética.
En lo fundamental están de acuerdo, en ser gobiernos complacientes y coludidos para favorecer a los muy pocos millonarios, y darle más hambre, desempleo, votos obligados, manipulación y pobreza, para los millones de mexicanos desarrapados.
Por tanto la leche, el café, el aceite comestible, las tortillas, las legumbres, el azúcar, las frutas y algunas verduras, se fueron a las nubes, y desde ya le pegan al bolsillo de los que nada tienen.
Que mas queremos, que viva la democracia partidista!, porque como lo afirma Emilio Álvarez Icaza, hasta que el individuo no asuma la categoría de ciudadano, seguiremos siendo rehenes de los intereses ajenos, sin ver nuestro potencial para transformar la realidad social.

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