ACONTRACORRIENTE
“MI PRIORIDAD EL PUEBLO” JDO
Manuel del Ángel Rocha
“...Todo poder publico dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste. El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno”. Art. 39, Constitución General de la Nación.
Apenas la semana pasada el gobernador Javier Duarte de Ochoa hizo aquella importante declaración. Que bueno que sea así, que esa masa amorfa llamado pueblo este en su ánimo, porque se acusa a los políticos de que solo se acude a él cuando se trata de elecciones y después “si te veo no te conozco”.
Y es que el pueblo no tiene forma de reclamar el compromiso pactado a través del sufragio el día que fue llamado por la democracia representativa a legitimar el sistema de partidos políticos, y ha mantener con vida esa gastada relación que cada día es mas indiferente entre uno y otro.
Un reto no solo para el gobernador Duarte, sino para todo gobierno en funciones, es vencer esa inercia que cada día se ensancha, se exacerba.
De no ser por los estímulos y compromisos efímeros contraídos el día de la elección, el pueblo, la ciudadanía le haría un “mutis” mayor a la urna en el día de su fiesta.
De los padrones electorales muy a fuerza se alcanza una votación del 50%, con la evidente notoriedad que las alianzas recientes entre los partidos, antes casi irreconciliables (PAN-PRD), han despertado cierto interés y llevado a votar al 60% de los ciudadanos enlistados en su padrón.
Aun así como diría Marco A Almazán, para mostrar el nexo entre el pueblo y gobierno, “Es como el matrimonio en los países coloniales: primero la conquista y luego la independencia”.
En esa etapa esta el pueblo, casi independiente, cada día más alejado de quien gobierno, como los partidos de la ciudadanía, a pesar de contar con las prerrogativas para sensibilizar a la mayor cantidad de gente, y convencerlos de las bondades y generosidad de sus propuestas.
No olvidemos la lección que nos acaba de dar el pueblo de Argelia y luego el de Egipto, que tras sostener valientes e irreversibles manifestaciones lograron derrocar a dictadores del Medio Oriente que apoyados por los países de Europa y Estados Unidos, siempre ganaron en las urnas una elección que se habían fraguado a modo para permanecer en el poder.
La enseñanza puso en sobre aviso a los dictadores de la región, que de inmediato disolvieron sus gobiernos y parlamentos, para dar vida a nuevos gobiernos, representativos, estos si, del pueblo, de esa masa real que esta en la calle solicitando su derecho a una mejor vida, a una democracia real, a una justicia efectiva y no la que el gobierno otorgaba.
Ese pueblo tomo la decisión de verse fotografiado con sus hermanos de clase en otro estadio, con esperanza, con dignidad, con justicia social.
En su momento, hasta el mayor “peligro para México”, en la elección presidencial del 2004, López Obrador hizo un llamado a una “movilización pacifica” del pueblo mexicano, que fue sofocado a través de los poderes fácticos con que cuenta el sistema: la televisión, y así consumar otro fraude electoral como el que se hizo en 1988 a Cuauhtémoc Cárdenas, ambas estafas se hicieron a la izquierda, pero en el fondo fue al pueblo mexicano.
Hoy el país por aquellos atropellos, el gobierno federal carece de todo apoyo social, no tiene rumbo ni esperanza, por el contrario, existen grandes franjas del territorio nacional que están a merced de la inseguridad y la violencia del crimen organizado. Aquellas funestas decisiones han traído por consecuencia el hartazgo del pueblo hacia su gobierno. El gobierno de Calderón esta solo y acabara peor de cómo esta.
La lección debe aprenderse muy bien, por que es precisamente en Egipto, en la antigüedad, que los campesinos se rebelan en contra de los faraones; Que en la Roma y Grecia antiguas, los esclavos encabezados por Espartaco se insurrecta en contra del imperio; Que en China y la India los campesinos derrotan a tiranos, aunque dan origen a otras dinastías; Que entre 1600 y 1863 en Japón hubo mas de 1000 levantamientos campesinos; Que en la Rusia Zarista, en el siglo XVII también se registran innumerables protestas campesinas; En America del Sur, en 1780 el líder indígena Tupac Amaru se rebela en contra sus conquistadores.
En México no solo es la Independencia en 1810 y la Revolución en 1910, recientemente en la selva lacandona, en Chiapas en 1994 el movimiento Zapatista tuvo su irrupción armada, porque existen regiones en nuestro país donde jamás ha llegado la justicia social.
Hoy todo ello se suma a un gobierno testarudo, que solo quiere imponer su visión catastrófica, militar, para resolver el flagelo del narcotráfico y la inseguridad. Miopía congénita diría yo, con las muy graves consecuencias para la salud política del país, para el pueblo, para los muertos inocentes.
Que bueno que el gobernador Javier Duarte de Ochoa marca que el pueblo veracruzano tendrá prioridad en su gobierno.
Que así sea y en buena hora.
“MI PRIORIDAD EL PUEBLO” JDO
Manuel del Ángel Rocha
“...Todo poder publico dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste. El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno”. Art. 39, Constitución General de la Nación.
Apenas la semana pasada el gobernador Javier Duarte de Ochoa hizo aquella importante declaración. Que bueno que sea así, que esa masa amorfa llamado pueblo este en su ánimo, porque se acusa a los políticos de que solo se acude a él cuando se trata de elecciones y después “si te veo no te conozco”.
Y es que el pueblo no tiene forma de reclamar el compromiso pactado a través del sufragio el día que fue llamado por la democracia representativa a legitimar el sistema de partidos políticos, y ha mantener con vida esa gastada relación que cada día es mas indiferente entre uno y otro.
Un reto no solo para el gobernador Duarte, sino para todo gobierno en funciones, es vencer esa inercia que cada día se ensancha, se exacerba.
De no ser por los estímulos y compromisos efímeros contraídos el día de la elección, el pueblo, la ciudadanía le haría un “mutis” mayor a la urna en el día de su fiesta.
De los padrones electorales muy a fuerza se alcanza una votación del 50%, con la evidente notoriedad que las alianzas recientes entre los partidos, antes casi irreconciliables (PAN-PRD), han despertado cierto interés y llevado a votar al 60% de los ciudadanos enlistados en su padrón.
Aun así como diría Marco A Almazán, para mostrar el nexo entre el pueblo y gobierno, “Es como el matrimonio en los países coloniales: primero la conquista y luego la independencia”.
En esa etapa esta el pueblo, casi independiente, cada día más alejado de quien gobierno, como los partidos de la ciudadanía, a pesar de contar con las prerrogativas para sensibilizar a la mayor cantidad de gente, y convencerlos de las bondades y generosidad de sus propuestas.
No olvidemos la lección que nos acaba de dar el pueblo de Argelia y luego el de Egipto, que tras sostener valientes e irreversibles manifestaciones lograron derrocar a dictadores del Medio Oriente que apoyados por los países de Europa y Estados Unidos, siempre ganaron en las urnas una elección que se habían fraguado a modo para permanecer en el poder.
La enseñanza puso en sobre aviso a los dictadores de la región, que de inmediato disolvieron sus gobiernos y parlamentos, para dar vida a nuevos gobiernos, representativos, estos si, del pueblo, de esa masa real que esta en la calle solicitando su derecho a una mejor vida, a una democracia real, a una justicia efectiva y no la que el gobierno otorgaba.
Ese pueblo tomo la decisión de verse fotografiado con sus hermanos de clase en otro estadio, con esperanza, con dignidad, con justicia social.
En su momento, hasta el mayor “peligro para México”, en la elección presidencial del 2004, López Obrador hizo un llamado a una “movilización pacifica” del pueblo mexicano, que fue sofocado a través de los poderes fácticos con que cuenta el sistema: la televisión, y así consumar otro fraude electoral como el que se hizo en 1988 a Cuauhtémoc Cárdenas, ambas estafas se hicieron a la izquierda, pero en el fondo fue al pueblo mexicano.
Hoy el país por aquellos atropellos, el gobierno federal carece de todo apoyo social, no tiene rumbo ni esperanza, por el contrario, existen grandes franjas del territorio nacional que están a merced de la inseguridad y la violencia del crimen organizado. Aquellas funestas decisiones han traído por consecuencia el hartazgo del pueblo hacia su gobierno. El gobierno de Calderón esta solo y acabara peor de cómo esta.
La lección debe aprenderse muy bien, por que es precisamente en Egipto, en la antigüedad, que los campesinos se rebelan en contra de los faraones; Que en la Roma y Grecia antiguas, los esclavos encabezados por Espartaco se insurrecta en contra del imperio; Que en China y la India los campesinos derrotan a tiranos, aunque dan origen a otras dinastías; Que entre 1600 y 1863 en Japón hubo mas de 1000 levantamientos campesinos; Que en la Rusia Zarista, en el siglo XVII también se registran innumerables protestas campesinas; En America del Sur, en 1780 el líder indígena Tupac Amaru se rebela en contra sus conquistadores.
En México no solo es la Independencia en 1810 y la Revolución en 1910, recientemente en la selva lacandona, en Chiapas en 1994 el movimiento Zapatista tuvo su irrupción armada, porque existen regiones en nuestro país donde jamás ha llegado la justicia social.
Hoy todo ello se suma a un gobierno testarudo, que solo quiere imponer su visión catastrófica, militar, para resolver el flagelo del narcotráfico y la inseguridad. Miopía congénita diría yo, con las muy graves consecuencias para la salud política del país, para el pueblo, para los muertos inocentes.
Que bueno que el gobernador Javier Duarte de Ochoa marca que el pueblo veracruzano tendrá prioridad en su gobierno.
Que así sea y en buena hora.
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