ACONTRACORRIENTE
¿EL PRD ES OTRO, CON EL NUEVO CHUCHO?
Manuel del Ángel Rocha
Mientras Andrés Manuel López Obrador daba a conocer su Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), en un Auditorio Nacional a tope, el Consejo Nacional del PRD hacia lo propio con Jesús Zambrano Grijalva, al presentarlo como ganador, frente a la aguerrida Dolores Padierna, que asumió la Secretaria General.
Esta izquierda “chuchuista”, que mas que un proyecto de país al lado de los mas necesitados, están embarcados en alianzas electorales con el PAN, con miras a las elecciones estatales venideras, y la presidencial para el próximo año. Extraña lógica aliancista, empecinada en que el PRI no gane más gubernaturas, como tampoco la presidencia para 2012, como parece ocurrirá, si antes nada extraordinario ocurre.
Lo que no tiene sentido en este acuerdo, es que la derecha de toda la vida, esta para defender los intereses de las clases dominantes, mientras que la izquierda, se caracteriza por su oposición a las desigualdades sociales. Son como el agua y el aceite, elementos que no se mezclan. Aparte de sus diferencias ideológicas, sobre temas específicos como los matrimonios entre personas del mismo sexo, o la despenalización del aborto, existen otros puntos sensibles de la realidad del país, donde también hay diferencias insoslayables.
Pero los principios de la izquierda, después de los resultados electorales del 2009, tuvieron que esperar para mejor ocasión, porque quedo manifiesto que el PRD sin su figura más representativa (AMLO), resultó poco atractivo para los perredistas, simpatizantes y electores sueltos, toda vez que Andrés Manuel hizo campaña por el PT, y logró colocar en el Congreso Federal, a los diputados más combativos que hoy existen ahí.
Producto de la derrota electoral, surge un nuevo organismo coyuntural, el DIA, (Dialogo para la Reconstrucción de México), que incluidos el PT y Convergencia, se propusieron reconstruir los equilibrios internos del PRD, y los externos, para la competencia política-electoral. El cerebro y operador principal del proyecto es Manuel Camacho Solís, tutor de Marcelo Ebrard, jefe de Gobierno del DF.
De aquí nace, (ante el evidente avance del PRI), la idea de la alianza con el PAN, bajo la premisa pragmática y vulgar, de que las elecciones estatales se ganan con los recursos económicos y logísticos de los gobernadores, luego entonces si se tiene el visto bueno del presidente de México, panista, los apoyos económicos llegarían como los aguaceros de junio, “abundantes y sin tregua”, además, de los patrocinios de los gobernadores panistas y perredistas.
No sabemos si el apoyo presidencial-panista llegó a Oaxaca, Sinaloa, Puebla y Guerrero, donde la alianza electoral PAN-PRD, triunfó en los pasados comicios, aparte de los estados de Hidalgo y Durango, que se quedaron a una minima cantidad de votos para ganar.
Aquella es la base de la alianza con el PAN, y donde el PRD esconde sus diferencias históricas, lo que indica un corrimiento de la dirigencia perredista hacia al centro, que merma de manera progresiva su capital político, frente a un electorado avispado, que no dudará en cobijarse en López Obrador, una vez que éste decida constituir un nuevo partido, junto con el PT y Convergencia, a los que descobijaría, dejando huérfanos a sus dirigentes, que éstos, de los partidos viven y medran.
La revalidación del triunfo de Nueva Izquierda, corriente a la que pertenecen los “chuchos”, significa para el PRD mas de lo mismo, mantener el poder interno, y las prerrogativas, al costo que sea. Este es el perredismo: elemental y pragmático, y su sobrevivencia se visualiza en los pactos con el gobierno, para mantener la dieta asegurada, porque banderas sociales no las hay, salvo contadas excepciones.
Confrontado como esta con AMLO, al PRD no se le ven posibilidades de ampliar su base de aceptación que cayo a 11% en 2009.
El pacto con un partido de ultraderecha, lo afectará irremisiblemente, aunque en alianza ganen todas las elecciones estatales con el PAN. Triunfaría de momento su dirigencia, porque lo electoral siempre es inmediatista, pero la construcción de otra alternativa social, no pasa por el PRD. Las alianzas del PRD de Jesús Ortega, con Calderón, o con el otro Jesús, Zambrano, solo muestra la falta de un proyecto diferente, y la crisis en que esta sumida la izquierda, y ello por supuesto, retarda la transición que urge a México.
Que pena que este nuevo “chucho” en la dirigencia el PRD, tampoco sea factor que contribuya a construir un país más justo e igualitario. Porque creíamos que dentro de lo más rescatable de los partidos estaba el PRD, pero todo lo contrario, este partido tampoco ha sembrado esperanza y fortaleza entre los mexicanos.
Esta congoja social, pasa de aceptar que los intereses que mantienen al país en estado de indefensión, son los mismo que han hecho del PRD un engaño más, de los muchos que han creado la desesperanza y el hastío por los que transita México.
manueldelangel_3@hortmail.com
¿EL PRD ES OTRO, CON EL NUEVO CHUCHO?
Manuel del Ángel Rocha
Mientras Andrés Manuel López Obrador daba a conocer su Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), en un Auditorio Nacional a tope, el Consejo Nacional del PRD hacia lo propio con Jesús Zambrano Grijalva, al presentarlo como ganador, frente a la aguerrida Dolores Padierna, que asumió la Secretaria General.
Esta izquierda “chuchuista”, que mas que un proyecto de país al lado de los mas necesitados, están embarcados en alianzas electorales con el PAN, con miras a las elecciones estatales venideras, y la presidencial para el próximo año. Extraña lógica aliancista, empecinada en que el PRI no gane más gubernaturas, como tampoco la presidencia para 2012, como parece ocurrirá, si antes nada extraordinario ocurre.
Lo que no tiene sentido en este acuerdo, es que la derecha de toda la vida, esta para defender los intereses de las clases dominantes, mientras que la izquierda, se caracteriza por su oposición a las desigualdades sociales. Son como el agua y el aceite, elementos que no se mezclan. Aparte de sus diferencias ideológicas, sobre temas específicos como los matrimonios entre personas del mismo sexo, o la despenalización del aborto, existen otros puntos sensibles de la realidad del país, donde también hay diferencias insoslayables.
Pero los principios de la izquierda, después de los resultados electorales del 2009, tuvieron que esperar para mejor ocasión, porque quedo manifiesto que el PRD sin su figura más representativa (AMLO), resultó poco atractivo para los perredistas, simpatizantes y electores sueltos, toda vez que Andrés Manuel hizo campaña por el PT, y logró colocar en el Congreso Federal, a los diputados más combativos que hoy existen ahí.
Producto de la derrota electoral, surge un nuevo organismo coyuntural, el DIA, (Dialogo para la Reconstrucción de México), que incluidos el PT y Convergencia, se propusieron reconstruir los equilibrios internos del PRD, y los externos, para la competencia política-electoral. El cerebro y operador principal del proyecto es Manuel Camacho Solís, tutor de Marcelo Ebrard, jefe de Gobierno del DF.
De aquí nace, (ante el evidente avance del PRI), la idea de la alianza con el PAN, bajo la premisa pragmática y vulgar, de que las elecciones estatales se ganan con los recursos económicos y logísticos de los gobernadores, luego entonces si se tiene el visto bueno del presidente de México, panista, los apoyos económicos llegarían como los aguaceros de junio, “abundantes y sin tregua”, además, de los patrocinios de los gobernadores panistas y perredistas.
No sabemos si el apoyo presidencial-panista llegó a Oaxaca, Sinaloa, Puebla y Guerrero, donde la alianza electoral PAN-PRD, triunfó en los pasados comicios, aparte de los estados de Hidalgo y Durango, que se quedaron a una minima cantidad de votos para ganar.
Aquella es la base de la alianza con el PAN, y donde el PRD esconde sus diferencias históricas, lo que indica un corrimiento de la dirigencia perredista hacia al centro, que merma de manera progresiva su capital político, frente a un electorado avispado, que no dudará en cobijarse en López Obrador, una vez que éste decida constituir un nuevo partido, junto con el PT y Convergencia, a los que descobijaría, dejando huérfanos a sus dirigentes, que éstos, de los partidos viven y medran.
La revalidación del triunfo de Nueva Izquierda, corriente a la que pertenecen los “chuchos”, significa para el PRD mas de lo mismo, mantener el poder interno, y las prerrogativas, al costo que sea. Este es el perredismo: elemental y pragmático, y su sobrevivencia se visualiza en los pactos con el gobierno, para mantener la dieta asegurada, porque banderas sociales no las hay, salvo contadas excepciones.
Confrontado como esta con AMLO, al PRD no se le ven posibilidades de ampliar su base de aceptación que cayo a 11% en 2009.
El pacto con un partido de ultraderecha, lo afectará irremisiblemente, aunque en alianza ganen todas las elecciones estatales con el PAN. Triunfaría de momento su dirigencia, porque lo electoral siempre es inmediatista, pero la construcción de otra alternativa social, no pasa por el PRD. Las alianzas del PRD de Jesús Ortega, con Calderón, o con el otro Jesús, Zambrano, solo muestra la falta de un proyecto diferente, y la crisis en que esta sumida la izquierda, y ello por supuesto, retarda la transición que urge a México.
Que pena que este nuevo “chucho” en la dirigencia el PRD, tampoco sea factor que contribuya a construir un país más justo e igualitario. Porque creíamos que dentro de lo más rescatable de los partidos estaba el PRD, pero todo lo contrario, este partido tampoco ha sembrado esperanza y fortaleza entre los mexicanos.
Esta congoja social, pasa de aceptar que los intereses que mantienen al país en estado de indefensión, son los mismo que han hecho del PRD un engaño más, de los muchos que han creado la desesperanza y el hastío por los que transita México.
manueldelangel_3@hortmail.com
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