domingo, 4 de septiembre de 2011

ACONTRACORRIENTE
¡ESTUVO, YA BASTA!


Manuel del Ángel Rocha

¡Mientras más se cultiva un pueblo, mas desaparece el ornamento!. Adolf Loos.

Hoy México y Veracruz son prisioneros de una política impuesta por circunstancias totalmente ajenas al sentir y querer del pueblo. Completamente antidemocrática, desde el punto de vista del anhelo social. No desde la óptica jurídica, en la que descansa este sistema institucional, que lo manejan a su antojo los partidos políticos y los dueños de este país. Muy alejados del anhelo popular de aspirar a un mejor nivel de vida.
Con una realidad que golpea a los que menos tienen, como el caso de las comunidades en la Sierra de Zongolica, en Mixtla de Altamirano, o San Juan Texhuacan, que son exhibidos a nivel nacional como ejemplo de la pobreza extrema que se vive en nuestro estado. Que conste, no lo inventamos, esta en los registros estadísticos del CONEVAL, pero además presentado por Televisa en el programa los Reporteros.
Lo decían los naturales del lugar en la entrevista al reportero, en náhuatl, porque no hablan el español, “a veces nos contratan para ir a trabajar a otros lugares”. Son los jornaleros que hacen las veces de esclavos, en las plantaciones y siembra de granos en el norte del país. Son los eternos migrantes que ante la ausencia de todo en su comunidad, tienen que partir en éxodo masivo para ser explotados en los trabajos forzados de más de 12 horas diarias, sin posibilidad de negarse, porque son enganchados por un coyote del que dependen para todo, que hace todas las negociaciones con los propietarios de los sembradíos. No saben en que lugar geográficamente están trabajando, lo único cierto es que como en las tiendas de raya porfiristas, están en espera de que el sábado les lean su libreta donde aparece su cuenta y saber cuento le adeudan al patrón. Estos migrantes en éxodo permanente no alcanzan a cruzar la frontera porque no hablan el español, son esclavos en su propia tierra, en su propio país, a pesar que nuestra Constitución General prohíbe expresamente la esclavitud en el articulo segundo, que de manera explicita exhibe también a los artículos cuarto, referente al respeto a los pueblos multiculturales, indígenas, y que en el quinto a la letra apunta que “el Estado no puede permitir que se lleve a efecto ningún contrato, pacto o convenio que tenga por objeto el menoscabo, la perdida o el irrevocable sacrificio de la libertad de las personas por cualquier causa”.
Si no es por el trabajo comprometido de esforzados periodistas, existen realidades nacionales y locales que las autoridades se encargaran de negar siempre. En mas de una ocasión hemos visto o leído entrevistas de paisanos que han tenido que ser rescatados de lugares inhóspitos e insalubres, forzados a realizar trabajos que no son remunerados, y que abandonados a su suerte, regresan a sus comunidades a seguir padeciendo su brutal realidad: la miseria.
Por lo que toca a Veracruz, esto lo tendrá que atender y solucionar al programa por antonomasia hijo consentido del actual gobierno, Adelante: Para eso fue creado, para atender los 15 municipios paupérrimos del estado. No para que Poza Rica o Tuxpan le pongan esa camiseta a la pavimentación de guarniciones o banquetas, mucho menos a la pavimentación de las calles, que para eso están los recursos federales del ramo 033. O para que a los jóvenes estudiantes del COBAEV uniformados con la misma camiseta de Adelante, sean empujados a hacer trabajos de proselitismo político para tal o cual candidato priista del distrito o municipio de que se tarta.
Nos daremos por convencidos de la sobriedad y seriedad de Adelante, cuando visitemos alguno de estos 15 territorios, y verifiquemos que de la intención se paso a los hechos, a las obras concretas, especificas. A los programas de nutrición, salud, infraestructura y educación. Entonces y solo entonces, podremos afirmar que en Veracruz la palabra es compromiso y verdad. Que el gobernador Javier Duarte esta haciendo efectiva su palabra, y que entre él y los anteriores gobernadores existen generaciones y conductas contrapuestas, que en nada se les comparan. Entonces y solo entonces sabremos que estamos hablando de otro PRI, de otros funcionarios, y casi, casi, de otro estado y otro país.
Pero desgraciadamente el problema va más allá. Este país y nuestro estado reclaman otras voces y otros actores. Porque el referente es quien promete y que promete, y que y quien cumple y quien no. El acoso no tiene piedad. La juventud multiplicándose y exigiendo su espacio, sus cuotas. El reclamo democrático no tiene reversa, por más maquillaje y escenografía que quiera ponérsele. Se exige un reparto más razonable, más cercano a la necesidad de la gente, de los “faltalestodo”. Porque la insatisfacción e inconformidad se incuba en los cinturones de andrajosos y “muertos de hambre” de las periferias de las grandes y medianas ciudades. En los polvosos y rocosos caminos de la arbitrariedad y desigualdad.
Qué poder establecido podrá darle respuesta y salida a esta olla rebosante de inconmiseración a punto de desbordarse (para estar a tono con Sicilia y los besos y abrazos). Basta ya de discursos triunfalistas que los hechos sangrientos cotidianos los entierran. ¿Qué la historia, y el viento con los olores de la hambruna milenaria y las necesidades ancestrales no serán suficientes para actuar por única vez en su mísera vida a tener un poco, solo un poquito de sentido común?. ¡Que pendejos!.

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