ACONTRACORRIENTE
ELIZABETH, AL CAMBIO
DE PARTIDO
Manuel del Ángel Rocha
El tema en Xalapa, aparte del espaldarazo que Reynaldo recibió del gobernador, tras sus innumerables yerros al frente de la Procuraduría de Justicia del estado, son las fotografías y el video que gente cercana de la alcaldesa Elizabeth Morales García, filtro a la prensa e incorporo al internet.
Lo que es del dominio público, en el caso de los funcionarios, es mentira, hasta que no se demuestra lo contrario. Mucho se había dicho sobre las preferencias sexuales, pero escrito muy poco sobre la alcaldesa de Xalapa, mas la semana pasada, cuando fue subido un video a las redes electrónicas donde departe amenamente con su secretaria particular, como también fotografías publicadas en un medio local, resulto que efectivamente “cuando el rio suena es que agua lleva”, pero había que evidenciarlo, como ocurrió. Ello resulta todo un escandalo que muy probablemente le cueste la carrera política a Elizabeth.
Para muchos las virtudes públicas de la funcionaria resultaron vicios privados. Pero la mujer ha tenido la entereza de dar la cara y referir que su vida privada es eso, que no tiene relación con su actuación al frente del ayuntamiento. Aunque en tratándose de una sociedad tan conservadora como es la xalapeña, tendrá que pagar un costo por ello. ¿Cual será?, es fácil adivinar. O “retribuye solidariamente” a la prensa como es rutina del poder local, o será cadáver político. Así aplacara este torrencial agujero que no le deja pelo seco.
O en su defecto, asumir de manera abierta su lesbianismo como ya lo han hecho artistas, políticas disidentes o cantantes, como el caso de la magnifica “Chavela” Vargas u otras. No es cosa del otro mundo, pero el pecado para Elizabeth es que en su partido, el PRI no ha habido funcionarias o funcionarios que abiertamente manifiesten su preferencia sexual. La doble moral es característica de los funcionarios de este instituto político, que de aceptarlo públicamente, corren el riesgo de ser excomulgados por la iglesia, su gran aliada en los procesos electorales, y también en el ejercicio de gobierno, y de paso no ser propuesta nuevamente para un puesto de elección popular.
Pero Elizabeth no es culpable su preferencia sexual, así nació y así morirá. Lo importante acá es su desarrollo como funcionaria para la que fue electa. Aquí es donde hay que revisar los números y los resultados obtenidos hasta ahora. Y da desconfianza saber que la multicitada Shariffe Osman, su secretaria particular, era su prospecto para la diputación, a la que le destinaba gran cantidad de recursos en su promoción, tanto en su imagen personal, como en su posicionamiento mediático.
Quienes votaron por la alcaldesa no preguntaron el día de la votación por su inclinación sexual. Lo hicieron convencidos o convenidos por los apoyos que les pudo hacer llegar el PRI, o la misma Elizabeth, que en su caminar como presentadora de TV Mas, a utilizado como Laura de “América”, el dolor humano para lucrar con la pobreza de cientos de xalapeños, canjeándoles consultas médicas, aparatos ortopédicos, o despensas por el voto de los miserables de las colonias de la capital.
Esto es miseria humana y política, como probablemente también sea la miseria moral de los cientos de conservadores que cuestionen la orientación sexual de Elizabeth. Tan mísero uno como el otro. Entonces, conociendo los extremos con la vara con que se miden los políticos, aparte del cinismo y valores entendidos, he sido extremista al sentenciar que pudiera ser el final de la carrera política de la presidenta municipal, cuando apenas se trata de una forma particular de relacionarse, de amarse, que es su vida privada. Que a fuerza de ser ciertos no tiene ni pizca de comparación con los 35 cadáveres depositados en Boca del Rio, en plena vía publica, que de manera exprés, y a la velocidad de “Speedy” Gonzales se les decretó ser criminales, (como defenderse si estaban muertos), y estimados lectores, no ha pasado nada, el procurador sigue en su puesto, y se siguen presentando exitosos informes del Consejo Estatal de Seguridad Publica, y lo siguiente, ya lo anuncio el gobernador, se creará el observatorio ciudadano, para coadyuvar en el buen gobierno, como hasta ahora se ha hecho. Entonces, cual pecado para Elizabeth Morales, si acaso es su doble moral, ser política priista, católica y no declarase lesbiana.
Enoé Uranga Muñoz, diputada federal perredista, lesbiana, con una sólida posición de avanzada sobre diversidad sexual, debe ser invitada de manera urgente por Elizabeth, para que venga a deshorxcizar a cuanto “mocho” la esta satanizando, y con ello abrir la posibilidad para cambiarse de partido, que sin discusión, seria un gran activo para el “movimiento ciudadano” o el propio PRD, donde ya no tendría que preocuparse por su filiación sexual. Mucho bien le haría a la alcaldesa empezar por lo primero y asumir su rol, salvo que la doble moral le sea más retributiva.
El tema en Xalapa, aparte del espaldarazo que Reynaldo recibió del gobernador, tras sus innumerables yerros al frente de la Procuraduría de Justicia del estado, son las fotografías y el video que gente cercana de la alcaldesa Elizabeth Morales García, filtro a la prensa e incorporo al internet.
Lo que es del dominio público, en el caso de los funcionarios, es mentira, hasta que no se demuestra lo contrario. Mucho se había dicho sobre las preferencias sexuales, pero escrito muy poco sobre la alcaldesa de Xalapa, mas la semana pasada, cuando fue subido un video a las redes electrónicas donde departe amenamente con su secretaria particular, como también fotografías publicadas en un medio local, resulto que efectivamente “cuando el rio suena es que agua lleva”, pero había que evidenciarlo, como ocurrió. Ello resulta todo un escandalo que muy probablemente le cueste la carrera política a Elizabeth.
Para muchos las virtudes públicas de la funcionaria resultaron vicios privados. Pero la mujer ha tenido la entereza de dar la cara y referir que su vida privada es eso, que no tiene relación con su actuación al frente del ayuntamiento. Aunque en tratándose de una sociedad tan conservadora como es la xalapeña, tendrá que pagar un costo por ello. ¿Cual será?, es fácil adivinar. O “retribuye solidariamente” a la prensa como es rutina del poder local, o será cadáver político. Así aplacara este torrencial agujero que no le deja pelo seco.
O en su defecto, asumir de manera abierta su lesbianismo como ya lo han hecho artistas, políticas disidentes o cantantes, como el caso de la magnifica “Chavela” Vargas u otras. No es cosa del otro mundo, pero el pecado para Elizabeth es que en su partido, el PRI no ha habido funcionarias o funcionarios que abiertamente manifiesten su preferencia sexual. La doble moral es característica de los funcionarios de este instituto político, que de aceptarlo públicamente, corren el riesgo de ser excomulgados por la iglesia, su gran aliada en los procesos electorales, y también en el ejercicio de gobierno, y de paso no ser propuesta nuevamente para un puesto de elección popular.
Pero Elizabeth no es culpable su preferencia sexual, así nació y así morirá. Lo importante acá es su desarrollo como funcionaria para la que fue electa. Aquí es donde hay que revisar los números y los resultados obtenidos hasta ahora. Y da desconfianza saber que la multicitada Shariffe Osman, su secretaria particular, era su prospecto para la diputación, a la que le destinaba gran cantidad de recursos en su promoción, tanto en su imagen personal, como en su posicionamiento mediático.
Quienes votaron por la alcaldesa no preguntaron el día de la votación por su inclinación sexual. Lo hicieron convencidos o convenidos por los apoyos que les pudo hacer llegar el PRI, o la misma Elizabeth, que en su caminar como presentadora de TV Mas, a utilizado como Laura de “América”, el dolor humano para lucrar con la pobreza de cientos de xalapeños, canjeándoles consultas médicas, aparatos ortopédicos, o despensas por el voto de los miserables de las colonias de la capital.
Esto es miseria humana y política, como probablemente también sea la miseria moral de los cientos de conservadores que cuestionen la orientación sexual de Elizabeth. Tan mísero uno como el otro. Entonces, conociendo los extremos con la vara con que se miden los políticos, aparte del cinismo y valores entendidos, he sido extremista al sentenciar que pudiera ser el final de la carrera política de la presidenta municipal, cuando apenas se trata de una forma particular de relacionarse, de amarse, que es su vida privada. Que a fuerza de ser ciertos no tiene ni pizca de comparación con los 35 cadáveres depositados en Boca del Rio, en plena vía publica, que de manera exprés, y a la velocidad de “Speedy” Gonzales se les decretó ser criminales, (como defenderse si estaban muertos), y estimados lectores, no ha pasado nada, el procurador sigue en su puesto, y se siguen presentando exitosos informes del Consejo Estatal de Seguridad Publica, y lo siguiente, ya lo anuncio el gobernador, se creará el observatorio ciudadano, para coadyuvar en el buen gobierno, como hasta ahora se ha hecho. Entonces, cual pecado para Elizabeth Morales, si acaso es su doble moral, ser política priista, católica y no declarase lesbiana.
Enoé Uranga Muñoz, diputada federal perredista, lesbiana, con una sólida posición de avanzada sobre diversidad sexual, debe ser invitada de manera urgente por Elizabeth, para que venga a deshorxcizar a cuanto “mocho” la esta satanizando, y con ello abrir la posibilidad para cambiarse de partido, que sin discusión, seria un gran activo para el “movimiento ciudadano” o el propio PRD, donde ya no tendría que preocuparse por su filiación sexual. Mucho bien le haría a la alcaldesa empezar por lo primero y asumir su rol, salvo que la doble moral le sea más retributiva.
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