ACONTRACORRIENTE
GRANADOS CHAPA
Manuel del Ángel Rocha
“Esta es la ultima vez que nos encontramos. Con esta convicción digo adiós”, fue la despedida del maestro Miguel Ángel Granados Chapa en su columna Plaza Publica del viernes 14 de octubre, en el periódico Reforma y reproducida en un centenar de medios en toda la Republica. Casi de manera secreta, el periodista guardo discreción sobre un cáncer que le aquejaba de 2 años atrás, y dos días después fallecería dejando un legado de congruencia personal y periodística por más de 40 años.
Corrían los años setentas, en los últimos, ingresamos en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, cuando entre tantas luminarias se distinguían Fátima Fernández Cristfield, Manuel Buendía Téllez-girón, Fernando Benítez, Alejandro Carrillo Castro, Raúl Olmedo Carranza, Olga Pellicer, Patricio Marcos, Antonio Delhumeau Arrecillas, Raúl Rojas Soriano, José Woldenberg que apenas salía de una maestría y se iniciaba en la docencia, y otros tantos y tantos maestros, que como en otras Facultades eran referentes de inteligencia de este país, y era un pecado para el incipiente estudiante de ciencias sociales no acudir a alguna de sus cátedras para embeberse de ellas.
Cada uno en lo suyo, en su disciplina, se distinguían por su apasionada defensa de sus teoremas, y muchos, como en el caso del maestro Granados Chapa, dentro del área de Ciencias de la Comunicación sostenían un compromiso inquebrantable en defensa de la verdad, la academia, la vida productiva y propositiva y la libertad de expresión.
Como un reconocimiento a esa coherencia su última Plaza Publica, la inicia y la termina señalando que “es deseable que el espíritu a la música y otras artes y ciencias y otras formas de hacer que renazca la vida, permitan a nuestro país escapar de la pudrición que no es destino.”
Y precisamente en función de esa consistencia que le caracterizo de por vida, en su última columna intitula “De Coalición a Coaliciones”, apunta la diferencia entre la coalición electoral que ya la practican los partidos políticos, contemplada en la normativa jurídica, con la propuesta de Manlio Fabio Beltrones, sobre la reforma constitucional para introducir el gobierno de coalición que puede “configurarse aun entre partidos que hayan contenido previamente en las elecciones previas”, que a fin de cuentas es una toma de partido, ante un planteamiento urgentemente nuevo y necesario para el país, en función de la crisis de coyuntura, que deviene en crisis institucional en seguridad, empleo y gobernabilidad.
El maestro Granados Chapa presenta un recorrido del político sonorense en su estancia de senador de la Republica, en una decisiva actitud reformista-progresista que confronta el inmovilismo peñanietista, como quedo evidenciado en el debate sobre economía y empleo organizado por la Fundación Colosio en Chihuahua, donde el ex gobernador del estado de México mostro lo que representa, al viejo PRI con copete juvenil engominado. Reconoce que Manlio Fabio con su propuesta de reforma logro que 46 distinguidos intelectuales y políticos partidistas firmaran el manifiesto “Democracia Constitucional”, porque…..”buscan impulsar…. y contribuir a mitigar las lastimosas condiciones de vida de nuestro país”.
Añade que tanto los firmantes como todos los mexicanos no podemos negar la “terrible situación” de México, y enumera una serie de desolaciones estructurales, similares a las de Enrique Santos Discépolo que cantaba en la Argentina de 1945, con Cambalache, donde para recrear este tango, solo cito algunas estrofas, “¡Hoy resulta ser lo mismo, derecho que traidor!..,¡Ignorante, sabio o chorro, generoso o estafador!.., No hay aplazaos, ni escalafón, los inmorales nos han igualao..,¡Cualquiera es un señor, cualquiera es un ladrón!.
“Con todo, pudo cantarle. Es deseable que el espíritu a la música y otras artes y ciencias y otras formas de hacer que renazca la vida, permitan a nuestro país escapar a la pudrición que no es destino inexorable. Se que es un deseo pueril, ingenuo, pero en el creo, pues he visto que esa mutación se concrete”. Dicho esto a manera de epitafio, sabedor que su destino era irreversible.
Granados Chapa un inteligente, critico y lucido activista por la verdad, que sin tapujos señalaba la opulencia de los pocos, estos con nombres y apellidos, y la pobreza de millones, en cifras y regiones del país, o las transacciones del poder político con el poder económico, o el empoderamiento de los poderes facticos, o la acumulación de poder y dinero de tal o cual funcionario.
Y estoy de acuerdo con Gómez Junco, el ex futbolista ahora analista deportivo, primero Monsiváis, luego Dehesa y ahora Granados Chapa, “la inteligencia y la lucidez nos abandonan”.
Descanse en paz, un hombre integro que con dignidad y valor, desde su trinchera, Plaza Publica, defendió lo mejor de nuestro México, su gente y evidencio las componendas de los políticos y sus mezquinos intereses por subvertir las leyes y acumular privilegios.
“Esta es la ultima vez que nos encontramos. Con esta convicción digo adiós”, fue la despedida del maestro Miguel Ángel Granados Chapa en su columna Plaza Publica del viernes 14 de octubre, en el periódico Reforma y reproducida en un centenar de medios en toda la Republica. Casi de manera secreta, el periodista guardo discreción sobre un cáncer que le aquejaba de 2 años atrás, y dos días después fallecería dejando un legado de congruencia personal y periodística por más de 40 años.
Corrían los años setentas, en los últimos, ingresamos en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, cuando entre tantas luminarias se distinguían Fátima Fernández Cristfield, Manuel Buendía Téllez-girón, Fernando Benítez, Alejandro Carrillo Castro, Raúl Olmedo Carranza, Olga Pellicer, Patricio Marcos, Antonio Delhumeau Arrecillas, Raúl Rojas Soriano, José Woldenberg que apenas salía de una maestría y se iniciaba en la docencia, y otros tantos y tantos maestros, que como en otras Facultades eran referentes de inteligencia de este país, y era un pecado para el incipiente estudiante de ciencias sociales no acudir a alguna de sus cátedras para embeberse de ellas.
Cada uno en lo suyo, en su disciplina, se distinguían por su apasionada defensa de sus teoremas, y muchos, como en el caso del maestro Granados Chapa, dentro del área de Ciencias de la Comunicación sostenían un compromiso inquebrantable en defensa de la verdad, la academia, la vida productiva y propositiva y la libertad de expresión.
Como un reconocimiento a esa coherencia su última Plaza Publica, la inicia y la termina señalando que “es deseable que el espíritu a la música y otras artes y ciencias y otras formas de hacer que renazca la vida, permitan a nuestro país escapar de la pudrición que no es destino.”
Y precisamente en función de esa consistencia que le caracterizo de por vida, en su última columna intitula “De Coalición a Coaliciones”, apunta la diferencia entre la coalición electoral que ya la practican los partidos políticos, contemplada en la normativa jurídica, con la propuesta de Manlio Fabio Beltrones, sobre la reforma constitucional para introducir el gobierno de coalición que puede “configurarse aun entre partidos que hayan contenido previamente en las elecciones previas”, que a fin de cuentas es una toma de partido, ante un planteamiento urgentemente nuevo y necesario para el país, en función de la crisis de coyuntura, que deviene en crisis institucional en seguridad, empleo y gobernabilidad.
El maestro Granados Chapa presenta un recorrido del político sonorense en su estancia de senador de la Republica, en una decisiva actitud reformista-progresista que confronta el inmovilismo peñanietista, como quedo evidenciado en el debate sobre economía y empleo organizado por la Fundación Colosio en Chihuahua, donde el ex gobernador del estado de México mostro lo que representa, al viejo PRI con copete juvenil engominado. Reconoce que Manlio Fabio con su propuesta de reforma logro que 46 distinguidos intelectuales y políticos partidistas firmaran el manifiesto “Democracia Constitucional”, porque…..”buscan impulsar…. y contribuir a mitigar las lastimosas condiciones de vida de nuestro país”.
Añade que tanto los firmantes como todos los mexicanos no podemos negar la “terrible situación” de México, y enumera una serie de desolaciones estructurales, similares a las de Enrique Santos Discépolo que cantaba en la Argentina de 1945, con Cambalache, donde para recrear este tango, solo cito algunas estrofas, “¡Hoy resulta ser lo mismo, derecho que traidor!..,¡Ignorante, sabio o chorro, generoso o estafador!.., No hay aplazaos, ni escalafón, los inmorales nos han igualao..,¡Cualquiera es un señor, cualquiera es un ladrón!.
“Con todo, pudo cantarle. Es deseable que el espíritu a la música y otras artes y ciencias y otras formas de hacer que renazca la vida, permitan a nuestro país escapar a la pudrición que no es destino inexorable. Se que es un deseo pueril, ingenuo, pero en el creo, pues he visto que esa mutación se concrete”. Dicho esto a manera de epitafio, sabedor que su destino era irreversible.
Granados Chapa un inteligente, critico y lucido activista por la verdad, que sin tapujos señalaba la opulencia de los pocos, estos con nombres y apellidos, y la pobreza de millones, en cifras y regiones del país, o las transacciones del poder político con el poder económico, o el empoderamiento de los poderes facticos, o la acumulación de poder y dinero de tal o cual funcionario.
Y estoy de acuerdo con Gómez Junco, el ex futbolista ahora analista deportivo, primero Monsiváis, luego Dehesa y ahora Granados Chapa, “la inteligencia y la lucidez nos abandonan”.
Descanse en paz, un hombre integro que con dignidad y valor, desde su trinchera, Plaza Publica, defendió lo mejor de nuestro México, su gente y evidencio las componendas de los políticos y sus mezquinos intereses por subvertir las leyes y acumular privilegios.
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