ACONTRACORRIENTE
LOS AJUSTES
Manuel del Ángel Rocha
Como todo gobierno que inicia su gestión en condiciones adversas, dado un proceso electoral por demás confrontado al extremo con el candidato perdedor, pero además de tolerar a un ex gobernador ejerciendo el poder de manera absorbente, exultante, hasta el último minuto de su mandato, el gobernador Javier Duarte con apenas a 8 meses en el poder, realiza en el mes de julio los primeros ajustes, no solo de su estructura administrativa, sino también de quienes estarán al frente de las dependencias.
A Duarte de Ochoa le gusto el mes de julio para iniciar los enroques, que buscan oxigenar a su desgastada administración, dadas las herencias que le dejo el ex gobernador Fidel Herrera Beltrán, por compromisos contraídos en la campaña electoral o previo a ella.
Como diría el formidable canta-autor guanajuatense José Alfredo Jiménez, en su canción Amarga Navidad, “diciembre me gusto pà que te vayas…..no quiero comenzar el año nuevo, con este mismo amor, que me hace tanto mal”, al gobernador le gusto este mes para iniciar los enroques que tuvieron su primera víctima en la persona del General Sergio López Esquer, que tuvo que abandonar la Secretaria de Seguridad Publica.
Luego fue el anuncio que hizo acompañado por el Secretario de Finanzas y Planeación Tomas Ruiz González, sobre la desaparición de 16 organismos descentralizados “para reducir el gasto corriente y dar orden a la administración estatal”. De sobra sabemos que las razones profundas para esta reestructuración administrativa no solo son para el ahorro y el orden, sino por la bancarrota en la que están sumidas las finanzas estatales.
Y ahora la cascada de enroques que pretenden oxigenar la sobrecargada estructura administrativa, que de unos funcionarios ya estaba previsto, de otros resulta sorpresivo, y otros más, resultan por demás cuestionables.
El acierto es la decisión de despertar a la tortuga adormilada, de “espantarle las moscas” al somnoliento camello, para adecuarse a las necesidades que los veracruzanos están requiriendo, pero la pregunta aquí es si los titulares designados reúnen el perfil para el puesto, o solo siguen el reciclaje para cumplir todavía con los compromisos heredados.
Los hombres del gobernador son Harry Grappa Guzmán, Gabriel Deantes Ramos, Fabrizio Aguilar Sánchez, y Javier Ortiz Olamendi, que una vez probados en sus anteriores puestos, muy seguramente reconvencieron a su jefe para que les otorgara el ascenso. Porque eso es lo que representa para cada uno de ellos el movimiento: su promoción.
El primero de ellos fue secretario particular del Ejecutivo, brinca a Sub secretario de Turismo; El segundo enroca de Oficial Mayor de la SEV, donde se maneja el 50% del presupuesto estatal, a Sub secretario de Finanzas y Administración, donde prácticamente despacha el hombre de todas las confianzas financieras del gobernador en turno. Esa es la historia del actual gobernador en el inicio el sexenio anterior: era el hombre de todas las confianzas del ex gobernador Fidel Herrera Beltrán. El penúltimo de estos, pasa de ser Jefe del Programa de Gobierno a representante del gobierno de Veracruz en la ciudad de México, y a Ortiz Olamendi con la reingeniería administrativa le fusionan la Junta Estatal de Caminos y MAVER, que da origen a la Dirección General de Maquinaria. Estos movimientos resultaron sorpresivos, que aunque se esperaban resultaron antes de lo previsto.
De los que descendieron y su estrella se seguirá eclipsando son Guillermo Herrera Mendoza y Edgar Espinoso Carrera, que de Secretario y Sub secretario de despacho, descendieron a Jefe del Programa de Gobierno, y Edgar regresa al puesto que ostentó en el sexenio pasado, Oficial Mayor de la SEV, por supuesto con todo un presupuesto para trabajar el sector educativo estatal. Ambos son compromisos heredados, como también el nuevo Secretario de Comunicaciones Raúl Zarrabal Ferat, sin experiencia en el ramo de la infraestructura de puentes y carreteras, ni de telecomunicaciones, ni mucho menos en proyectos técnicos para el sector.
De los ascendidos están Agustín Mollinedo Hernández, que de la Junta Estatal de Caminos, pasa a la Dirección General de Carreteras Estatales y Puentes, y Bernardo Rojas Aldana tendrá sobre sus espaldas la responsabilidad de ser Sub secretario del sector, y conducir a buen puerto los destinos de comunicaciones, porque es quien posee la experiencia en este rubro. En ambos casos, dado su perfil, estaba prevista su movilidad ascendente, porque garantizan la continuidad técnica y financiera de las obras en proceso.
Todo ajuste en el aparato administrativo, resulta de observar que tanto la maquinaria como los operarios estén en una sincronía inmanente, de no ser así, la reparación tiene que ser para ambos, y la decisión tomada por el gobernador, al parecer solo ajusta la maquinaria, porque algunos operarios trabajan aun con el manual obsoleto de los tiempos idos, y lo que necesita el estado, son operadores visionarios que respondan por todos los veracruzanos, no solo por sus favoritos inmediatos que repitan la historia de abusos y arbitrariedades a las que están acostumbrados.
LOS AJUSTES
Manuel del Ángel Rocha
Como todo gobierno que inicia su gestión en condiciones adversas, dado un proceso electoral por demás confrontado al extremo con el candidato perdedor, pero además de tolerar a un ex gobernador ejerciendo el poder de manera absorbente, exultante, hasta el último minuto de su mandato, el gobernador Javier Duarte con apenas a 8 meses en el poder, realiza en el mes de julio los primeros ajustes, no solo de su estructura administrativa, sino también de quienes estarán al frente de las dependencias.
A Duarte de Ochoa le gusto el mes de julio para iniciar los enroques, que buscan oxigenar a su desgastada administración, dadas las herencias que le dejo el ex gobernador Fidel Herrera Beltrán, por compromisos contraídos en la campaña electoral o previo a ella.
Como diría el formidable canta-autor guanajuatense José Alfredo Jiménez, en su canción Amarga Navidad, “diciembre me gusto pà que te vayas…..no quiero comenzar el año nuevo, con este mismo amor, que me hace tanto mal”, al gobernador le gusto este mes para iniciar los enroques que tuvieron su primera víctima en la persona del General Sergio López Esquer, que tuvo que abandonar la Secretaria de Seguridad Publica.
Luego fue el anuncio que hizo acompañado por el Secretario de Finanzas y Planeación Tomas Ruiz González, sobre la desaparición de 16 organismos descentralizados “para reducir el gasto corriente y dar orden a la administración estatal”. De sobra sabemos que las razones profundas para esta reestructuración administrativa no solo son para el ahorro y el orden, sino por la bancarrota en la que están sumidas las finanzas estatales.
Y ahora la cascada de enroques que pretenden oxigenar la sobrecargada estructura administrativa, que de unos funcionarios ya estaba previsto, de otros resulta sorpresivo, y otros más, resultan por demás cuestionables.
El acierto es la decisión de despertar a la tortuga adormilada, de “espantarle las moscas” al somnoliento camello, para adecuarse a las necesidades que los veracruzanos están requiriendo, pero la pregunta aquí es si los titulares designados reúnen el perfil para el puesto, o solo siguen el reciclaje para cumplir todavía con los compromisos heredados.
Los hombres del gobernador son Harry Grappa Guzmán, Gabriel Deantes Ramos, Fabrizio Aguilar Sánchez, y Javier Ortiz Olamendi, que una vez probados en sus anteriores puestos, muy seguramente reconvencieron a su jefe para que les otorgara el ascenso. Porque eso es lo que representa para cada uno de ellos el movimiento: su promoción.
El primero de ellos fue secretario particular del Ejecutivo, brinca a Sub secretario de Turismo; El segundo enroca de Oficial Mayor de la SEV, donde se maneja el 50% del presupuesto estatal, a Sub secretario de Finanzas y Administración, donde prácticamente despacha el hombre de todas las confianzas financieras del gobernador en turno. Esa es la historia del actual gobernador en el inicio el sexenio anterior: era el hombre de todas las confianzas del ex gobernador Fidel Herrera Beltrán. El penúltimo de estos, pasa de ser Jefe del Programa de Gobierno a representante del gobierno de Veracruz en la ciudad de México, y a Ortiz Olamendi con la reingeniería administrativa le fusionan la Junta Estatal de Caminos y MAVER, que da origen a la Dirección General de Maquinaria. Estos movimientos resultaron sorpresivos, que aunque se esperaban resultaron antes de lo previsto.
De los que descendieron y su estrella se seguirá eclipsando son Guillermo Herrera Mendoza y Edgar Espinoso Carrera, que de Secretario y Sub secretario de despacho, descendieron a Jefe del Programa de Gobierno, y Edgar regresa al puesto que ostentó en el sexenio pasado, Oficial Mayor de la SEV, por supuesto con todo un presupuesto para trabajar el sector educativo estatal. Ambos son compromisos heredados, como también el nuevo Secretario de Comunicaciones Raúl Zarrabal Ferat, sin experiencia en el ramo de la infraestructura de puentes y carreteras, ni de telecomunicaciones, ni mucho menos en proyectos técnicos para el sector.
De los ascendidos están Agustín Mollinedo Hernández, que de la Junta Estatal de Caminos, pasa a la Dirección General de Carreteras Estatales y Puentes, y Bernardo Rojas Aldana tendrá sobre sus espaldas la responsabilidad de ser Sub secretario del sector, y conducir a buen puerto los destinos de comunicaciones, porque es quien posee la experiencia en este rubro. En ambos casos, dado su perfil, estaba prevista su movilidad ascendente, porque garantizan la continuidad técnica y financiera de las obras en proceso.
Todo ajuste en el aparato administrativo, resulta de observar que tanto la maquinaria como los operarios estén en una sincronía inmanente, de no ser así, la reparación tiene que ser para ambos, y la decisión tomada por el gobernador, al parecer solo ajusta la maquinaria, porque algunos operarios trabajan aun con el manual obsoleto de los tiempos idos, y lo que necesita el estado, son operadores visionarios que respondan por todos los veracruzanos, no solo por sus favoritos inmediatos que repitan la historia de abusos y arbitrariedades a las que están acostumbrados.