domingo, 10 de julio de 2011

ACONTRACORRIENTE

EL REGRESO DEL PRI

Manuel del Ángel Rocha


El regreso del Partido Revolucionario Institucional a la presidencia de México después de 11 años de haberla perdido, parece un hecho anunciado, aun cuando falta menos de un año para realizarse las elecciones que renovaran al ejecutivo federal.
Los resultados electorales de Nayarit, Coahuila y el estado de México la semana pasada, representan un adelanto de la estrategia planeada desde el inicio del actual sexenio de Felipe Calderón Hinojosa, que con todos los cuestionamientos encima, como nunca había ocurrido en este país desde que los gobiernos civiles tomaron el poder, con excepción del que con “la caída del sistema”, en 1988, ocupó Carlos Salinas de Gortari.
La exitosa alianza electoral realizada el año pasado entre el “agua y el aceite”, el PAN y PRD, carente de aspectos programáticos y peor aun de una base ideológica, no se repitió en esta ocasión, a pesar de haberla empujado para el estado de México el propio presidente Calderón, pero el autollamado presidente “legitimo” Andrés Manuel López Obrador, la dinamitó, apuntalando como candidato al siempre consistente Alejandro Encinas Rodríguez. De este fracaso electoral, tanto la izquierda como la derecha tendrán que analizar a detalle las causas de su contundente derrota, pero también tendrán que planear a detalle, la venidera, la del primer domingo de julio del año siguiente.
En la elección del 2006, los riesgos que los “dueños del país” vieron y sintieron para sus capitales e intereses creados, los obligó a inmiscuirse de manera directa en la contienda electoral. Aquel “peligro para México” que posicionó la televisión en el conciente e inconciente nacional, dirigido contra López Obrador y sus simpatizantes, producido y promovido por este grupo de capitalistas de reciente cuño formados en el sexenio salinista, tuvieron que intervenir mediáticamente de manera urgente para revivir a un candidato muerto en vida, y revertir la evidente fragilidad de la dupla Fox-Calderón que llevaban perdida la elección presidencial.
Ante aquel escenario adverso y el triunfo de Calderón por demás cuestionado, los capitalistas no esperaron el final del sexenio para salvaguardar y proteger sus “ganancias”, y coordinados precisamente por el ex presidente Salinas de Gortari, desde el mismísimo inicio de la presente administración, posesionaron al prospecto que, de no ocurrir nada extraordinario, será el próximo presidente de México: Enrique Peña Nieto.
Este es casi el guión escrito, anunciado de una película del cine nacional de los años cuarenta, que tendrá final feliz el primer domingo de julio del 2012.
Porque lo demás solo es operación, con pactos y mas pactos. Esto es, Peña Nieto le saca el doble de puntos a cualquiera de sus más cercanos competidores, incluidos los de los otros partidos políticos, y el propio presidente del Senado Manlio Fabio Beltrones Rivera.
Y probablemente ni la suma porcentual de los candidatos del PAN y el PRD, les de para alcanzar al gobernador del estado de México como candidato del PRI a la presidencia, que además, los presidentes de ambos partidos ya declararon la inviabilidad de presentar una candidatura única entre la izquierda y la derecha del país.
El PRI ha mostrado que su compactación (que no homogeneidad), son un hecho en su interior y así lo evidencian los resultados electorales. La prueba de fuego la tuvieron en la designación del candidato a la gubernatura del estado de México Eruviel Ávila, donde lograron disciplinar a los aspirantes-adversarios mediante pactos y acuerdos entre ellos, como la coordinación de la campaña y la dirigencia estatal asignada a Luis Videgaray.
El laboratorio del estado de México hará que el PRI afine su operación terrestre, porque es de ahí donde esta obteniendo los votos para ganar, ante un escenario premonitorio y diluviano, dados los actores y factores que en él intervienen: López Obrador jamás cederá su puesto a Marcelo Ebrard; Ni el PAN cederá su candidatura a López Obrador, como tampoco logrará consolidar a un candidato atractivo, popular; Como tampoco Elba Esther Gordillo apoyará al candidato del PAN, salvo que Calderón haga que la Auditoria Superior de la Federación , muestre la profunda corrupción y desvío de las cuotas sindicales del SNTE.
Así las cosas, el PRI regresaría por sus fueros, y solo deseamos que la oferta de campaña contenga elementos de esta nuestra realidad social y política, que con mucho rebasa los planteamientos de los propios partidos políticos, y aun mas, que de ganar como se prevé, estos planteamientos los traslade a la cotidiana de cada uno de nuestros compatriotas.

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